El Átomo
El comienzo de la vida en la Tierra es un misterio que ha representado una de las mayores incógnitas que se posee desde que el ser humano posee raciocinio. ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Cómo? Preguntas que aun en la actualidad se desconocen. Pero aun así el avance científico ha descubierto muchas de las interrogantes que se conlleva la vida, y una de las principales fue la estructuración de la teoría atómica, y como esta dio marco el principio de una nueva era científica y tecnológica.
La figura del átomo, apareció en la vida humana y con
ella un nuevo campo de investigación, entre las que en un principio se basó en
reconocer la estructura que este poseía. Entre los primeros que estudiaron esta
partícula, fue el filósofo griego Demócrito, el primero que estableció su
nombre y que expresaba que en toda materia esta es formada por una gran
cantidad de partículas pequeñas e indivisibles.
Su teoría no fue bien recibida y no fue hasta años
después, en 1808 que el
científico inglés John Dalton definió el átomo como una unidad básica de un
elemento que puede intervenir en una combinación química. Los estudios de
Dalton fueron vitales para formular la base teórica atómica.
Ahora bien, en 1850, después de una gran cantidad de
estudios se estableció que el átomo posee una estructura interna, con
partículas subatómicas, que llevaron por nombre; electrones (partículas de
carga negativa), protones (partículas del núcleo que poseen carga positiva) y
neutrones (partículas eléctricamente neutras con una masa ligeramente mayor que
los protones). Fue en 1900 que el físico británico Joseph Thomson propuso un
esquema de la estructura del átomo en el que se describía como una esfera
uniforme de cargas positivas y negativas, Este modelo fue mundialmente aceptado
llevando por nombre común “modelo del pudín de pasas”.
Mas sin embargo 1910, físico neozelandes Ernest
Rutherford, realizó un experimento en la Universidad de Cambridge, en el que
dirigió rayos gamma a barras delgadas de oro y otros metales, la mayoría de los
rayos no se desviaron de su trayectoria, pero algunos cambiaron por completo su
dirección o incluso se regresaban al punto de origen. Es por este estudio que
se establece una nueva estructura interna del átomo, en el que se establece que
la mayor parte del átomo es un espacio vacío, en el que gran parte de sus
partículas subatómicas se encuentran condensadas en el centro del mismo que
llamó núcleo (donde se concentraban los protones y los neutrones). Y alrededor
de él, flotando se encontraban los electrones.
Gracias a este experimento, se pudo expresar que la
masa del átomo se encuentra repartida en gran medida en el núcleo, a pesar de
que este solo ocupaba el 1/1013 del volumen total del átomo. Que a
vista común se representaría como si el átomo fuera un estadio olímpico, el
tamaño de su núcleo solo fuera una simple canica en medio de este



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